viernes, mayo 29, 2015

Olvidar los Sueños

Desde un tiempo a esta parte he estado olvidando lo que sueño.

 

Lo extraño es que sé que he soñado, y cuando despierto hago un esfuerzo por recordar, porque sé que mis sueños tienen muchas cosas interesantes, pero siento como si borraran mi mente de una plumada, como si pasara una nube de olvido sobre mi frente.

¡Cómo extraño recordar mis sueños!

 

Cuando regresaba de mis aventuras oníricas me parecía haber vivido una vida completa en ellos, con gente y lugares diversos a los que concurro. Cuando Gandalf regresa de su lucha con el Balrog, llega transformado de Blanco, le llaman por su nombre y él exclama: "Recuerdo que me llamaban así". Él había experimentado una vivencia tan intensa que pareció que habían pasado siglos. Así me siento al volver de mis sueños, tan intensos, tan nítidos, tan llenos de contenidos e historias. Cuando despierto siento que tengo que recordar mi nombre y mi historia real, para poder continuar.

Los renglones torcidos de Dios

He estado pensando en la evolución de los seres y en la dignidad de cada tipo de ser.

Me confunde constatar que pertenezco a una especie 'desarrollada' que depreda de todo lo comestible para sobrevivir.

¿Por qué digo esto?

Porque en el principio de los seres vivientes me imagino a creaturas unicelulares que consiguen convertir la energía del sol en parte de su supervivencia. Pequeños seres que fueron evolucionando, organizándose hasta formar lo que ahora conocemos como vegetales. ¡Qué maravilla! Seres vivos que convierten la luz y minerales en alimento.

Pero en un momento de la historia algunos de estos seres quisieron asegurar su existencia, quisieron crecer más rápido, quisieron obtener mejores recursos. En este momento se descubrió que se podía obtener energía robándoselo a otro ser vivo, sin medir siquiera que eso podía significar la muerte del otro ser, víctima de esta sed de vida.

Comenzó la era de los seres depredadores, que fueron fortaleciéndose y multiplicándose gracias a sus prácticas indignas.

La necesidad de asegurar la sobrevivencia estimuló a estos seres a moverse cada vez más rápido hasta que dejaron de tener raíz y comenzaron a nadar, a reptar, a volar en busca de medios de supervivencia.

El ser más evolucionado es el que quiso asegurar mejor su existencia a lo largo de los siglos y fueron cambiando lo más rápido posible para adaptarse eficientemente al devenir de la naturaleza.

Es así que el ser más avanzado era el que se podía adaptar rápidamente al frio o al calor, que podía protegerse de los demás depredadores, que podía diseñar métodos para obtener su presa. Por allí fuimos apareciendo. Por necesidad de una especie que desarrolló su cerebro fuimos haciendo historia, porque esa especie quería vivir a toda costa, sin medir las consecuencias.

¿Cómo entender y comulgar con esto de que tomamos la vida de nuestros hermanos para sobrevivir?
¿Cómo no darse cuenta que esta tendencia está llevando al mundo a su ruina? Una de las cosas que asegura la existencia es la riqueza, una cómoda existencia, y muchos, muchísimos, no miden la consecuencia de sobreexplotar el medio ambiente para asegurar ese buen pasar.

No entiendo cómo podemos ser vivientes que tienen tan arraigada su indignidad. Está en lo más profundo de nuestros genes.

En los mandamientos de Dios leo: "No matarás", "No robarás"? ¿Se refería solamente a los hombres o se prolonga hacia todos los seres?

Esto es casi una pregunta metafísica: ¿Cómo puedo ser sin tomar el ser de alguien?

Ahora sólo resuena en mi interior la voz de Jesús que me dice: "El que coma de mi carne y beba de mi sangre tendrá la vida eterna". Ojalá llegue el día en que entienda que significa esta frase tan enigmática, como si fuera la pieza clave para armar este rompecabezas.

 

¿Será la Eucaristía la respuesta o es algo más?

El Túnel

 

Cuando leo o escucho a personas que han tenido experiencia de Túnel cuando han experimentado una muerte no concretada siempre surgía dentro de mí una duda: "¿Esta experiencia es real o tiene que ver con una preparación para la muerte?".

Esto lo digo porque todas esas personas estuvieron 'muertas' un lapso de tiempo relativamente pequeño y luego volvieron a vivir.

Esta experiencia es muy interesante, pero me lleva a compararla con la de la 'Recuerdos de la Vida en un segundo', momento que se desata cuando una persona se encuentra en una situación de extremo peligro. ¿Cuántas veces nos han dicho que alguien vio pasar su vida delante de sus ojos mientras estaba chocando su vehículo?

Tanto ésta como la que menciono inicialmente son eventos que se disparan en nuestro cuerpo para prepararnos a un desenlace fatal. Pienso que la experiencia de Túnel no es la muerte misma, sino una experiencia previa que permite a todos los que morimos a prepararnos para ese evento.

¿Puede ser que la mente, al ser desprovista de todo contacto sensorial con el mundo, se mueva dentro de un túnel? Algún día la ciencia podrá decirnos algo al respecto.

Aunque esta experiencia sea realmente maravillosa, no necesariamente tendrá que ver con lo que percibiremos 'al otro lado'.

 

Lo realmente maravilloso de este mecanismo es que nuestro cuerpo fue 'diseñado' para enfrentar la muerte, y esto manifiesta a ese Gran Arquitecto que es Dios.

viernes, mayo 22, 2015

Reflexión

Cae la noche, mas no la del alma, que, sedienta de cielo, aguarda

Amar Duele

Dime simplemente

como amordazar esa rosa 
que me grita desde la esquina

cuanto te amo.

Si no puedes hacerlo,

por lo menos haz callar
cada pensamiento

que se atropella para salir
cuando oigo tu nombre.

Ni que decir

cuando siento tu perfume
que profundiza mi ser,

que arranca alaridos
a mi conciencia.

¿Cómo escapar

de tu presencia?
¿Cómo escapar

de tu mirada?

Me seduce

el aura de tu ausencia
y se oculta el sol

tras tu figura.

Duele amarte tanto
no porque no me ames
sino por la tempestad

que llevo dentro.

No sólo tocarte,

no sólo besarte
no es eso

lo que me abruma.

Es simplemente

que te amo tanto
tanto tanto tanto
que no dejo de parir

en mi corazón
este amor de fuego

que me abrasa.

Donde haya Paz

Esa familia de judíos estaban desnudos, parados junto al borde de una fosa común, esperando que los fusilaran y sus cuerpos cayeran sobre los miles que se apilaban más abajo.

La niñita lloraba y el papá se inclinó, diciéndole bajito: "Que no te quiten tu paz, que Dios está en el Cielo y también dentro de tu corazoncito".

Se escuchó una ráfaga de tiros un poco más allá. No era para ellos todavía, pero sus nervios se rompían por dentro.

El abuelo dijo con calma: "Podemos creer o no creer que Dios es toda justicia y que no permitirá que lo que hacen sobre nosotros quede impune. Yo les digo, con todo mi amor y esperanza, que si Dios está con nosotros, ¿quién puede contra nosotros".

La familia sonrió levemente, con sus rostros flacos y ojos enrojecidos.

Estrecharon levemente sus manos.

La descarga de balas llegó sobre ellos. No perdieron su paz, en medio de su dolor, y alcanzaron a escuchar la Voz tierna que les decía: "Voy por ustedes, hijos míos".

Vacaciones Espirituales

Este momento es del Espíritu
sutil esencia
que surje del yo
y trasciende las capas del cosmos.

Tiempo frágil
que sumerge pensamientos 
y sensaciones
en algo brusco, tosco y oscuro.

No más preguntas,
lo prometo,
sólo ser y devenir.
Yacer en la yerba
contemplando nubes.
Dejar fluir
lo que debe pasar
y palpar bajo mi sombra
lo que no se moverá,
ahora, en este momento.

Sutil respiro
del alma translúcida
disuelta entre arenas.

Amarillo, suave calor...paz

miércoles, mayo 20, 2015

Nadie la leyó

Raudo como un ventarrón
pasó el título 
de mi prosa,
perdiéndose en el fondo.

Suspiró, 
cayendo luego al olvido.

Qué pena, digo yo,
pena de ver morir
a esa niña tan pequeña.

Quiso hacer reir,
quiso hacer pensar,
pero no fue vista al pasar
y murió como estrella fugaz.

Te quiero, hija mía,
descansa en paz.

martes, mayo 19, 2015

Repartiendo Panfletos

Caminando por la calle me encontré con una de esas personas que reparten papeles de promociones. Al recibir el que me entregó me di cuenta que el papel estaba vacío. No pude evitarlo y me detuve mirando para atrás. Todos los papeles que repartía estaban sin nada escrito y nadie de los que recibían el papel se daba cuenta.

De vuelta me topé con este mismo personaje y me entregó uno que estaba escrito. Me detuve de nuevo y giré para verlo, pero se había esfumado.

 

El papel decía: "No existen las coincidencias. Te toca a ti". 

De ahí olvidé que pasó, sólo que reparto panfletos en una esquina.

lunes, mayo 18, 2015

Un Hombre Extraño

Bajo la lluvia de la ciudad habita un hombre. 

Aunque se ve sucio, nunca he percibido olor a alcohol, sudor o a excremento en él, y eso lo hace un ser extraño. 

No pide nada, no entrega nada. Sólo observa los autos pasar y duerme… y sueña.

 

Sueña quizás con una familia que lo olvidó, o con ser sólo un árbol, para alimentarse de la lluvia y del sol, seguir viendo los autos pasar, hasta que algún día se detengan descansando bajo su sombra. 

Cuando llueve se le oye cantar canciones que sólo los árboles y los perros pueden entender. ¿Lo escuchas tú también?

De Profundis

¿Cómo podemos entender lo inabarcable, lo más profundo de lo inefable?

A veces las analogías y las parábolas sirven un poco, pero la verdad abismante abruma.

Adentrarse en el conocimiento de temas arcanos es tan amplio que resulta peligroso, incluso hasta la locura.

Uno puede intentar la locura de querer conocer a Dios, de entender sus motivaciones y propósitos, cosas divinas que no dejan de sorprender.

¿Puede acaso uno imaginar lo imposible realizado frente a sí?

Podemos observar a ese Hombre que fue hecho a semejanza de Dios. Podemos observar su bondad y la multitud de sus milagros. Podemos sentir el aletear del Espíritu de Dios. Podríamos, pero surge el argumento de que no estuvimos allí.

¿Podemos percibir la manifestación de Dios en nuestras vidas?

Hay dones que son propios de nuestra naturaleza; es decir, amar, conocer, pensar, reir, cambiar, incluso llorar.

Sin embargo, hay dones que se nos ofrecen de una fuente, de un árbol divino. Esos dones están al alcance, de tiempo en tiempo caen en nuestras manos cual preciosas joyas, que no sabemos utilizar porque nos falta virtud, nos falta conciencia de lo sagrado.

¡Maldito tiempo en que vivimos, pues no percibimos lo sacro!

Ahora es el tiempo de despertar, de ver nuestra realidad transfigurada de verdades eternas, de amor infinito, de inteligencia y bondad absoluta con que todo se realiza para nuestro bien, por simple gratuidad de un Dios misterioso, que se urge en amarnos con locura insondable.

Despierta, amigo, llegó el tiempo de profundizar en los misterios divinos y ConocerLo.

El Niño que amaba a los Arboles

Un niño amaba los árboles, y mientras pudo se abrazaba fuertemente a ellos como queriéndose fundir en ellos.

Ahora muere en una blanca y pulcra sala de hospital. Entre los tubos mira a sus padres y señala su último deseo. 

Todos callan en tristeza insondable. El niño quiere tocar una vez más aquella encina que se encuentra en el parque cercano al hospital, cerca muy cerca, pero lejos, muy lejos, para el pequeño que agoniza.

Vemos esta encina centenaria con robustos brazos apuntando al infinito. Acercamos nuestra vista a aquel portentoso y rugoso tronco. Contemplamos las huellas de los años, las profundidades de sus surcos.

Aparece una pequeña mano acercándose temblorosa. Esta mano se apoya reverencialmente en la madera olorosa, impregnada de otoño.

Se oye apenas el susurro del viento entre sus ramas. Se escuchan apenas las pisadas que hacen crujir las hojas pardas.

Se ve la otra mano que se extiende y estrecha una mano más fuerte, y esa mano hermana aferrando a otra, y a otra, y a otra...

El niño no se ha levantado.

 

Muere en un susurro mientras estrecha la mano de su madre. Pero hay sonrisas, a pesar de las lágrimas, pues el niño cumplió su deseo, esa larga fila de amigos y familiares lograron en una larga fila tocar y abrazar al árbol que tanto amaba. Vemos en un breve instante todos esos ojos, todas esas miradas…por aquellos corredores…por aquel sendero.

Fue como si la humanidad entera se abrazara fuerte a la naturaleza. 

Fue el nacimiento de un nuevo amor, gran amor.

¿Quién dice que todo muere al morir?

martes, mayo 12, 2015

Los Diarios de Vida

Comencé a escribir mis diarios de vida en el año 1978, cuando quise escribir una novela de ciencia ficción, en la que era raptado por una nave espacial y regresaba a mi tierra 10 años después. Siempre me fascinó la posibilidad de convivir con seres de una civilización diferente al nuestro. Actualmente miro mi mundo y veo tantas diferencias entre culturas que me basta observarlas para realizar ese paralelo que imaginaba cuando niño.

Cuando comencé mis diarios puse expresamente que era para el futuro Juan Pablo, que podría sacar conclusiones útiles de mis motivaciones de niño, joven y adulto. A veces todavía juego en mi mente con encontrarme con mi yo futuro. Observo a un anciano que creo semejante a mí y me pregunto si no seré yo volviendo al pasado a ver lo que fui. Sé que cuando sea viejo haré muchos viajes al baúl de mis recuerdos, ya que el presente se me escabullirá por las rendijas quebrantadas de mi memoria, y en ese momento observaré al que fui, en diferentes estadios de mi vida.

Escribí 7 diarios, y de ellos sólo me queda un extracto perdido en la bodega. ‘Quemé mis barcas’, porque no quise quedarme en el pasado. Cuando aprendes algo, ya no te sirven los textos de estudio. Cuando bebes una verdad no debes quedarte con el vaso. Fue así como los cientos de páginas escritas pasaron a ser un patrimonio interno.