viernes, septiembre 25, 2015

Dolor Amante

La flor más hermosa
la más rara
florece en lugares
de recursos escasos.

La fruta más dulce
la más sabrosa
crece en la rama
más torcida.

En una cama
yace un cuerpo
desfigurado por el dolor
pero su sonrisa
nos habla de ese fruto
y de esa flor tan escasa.

Bebo de una fuente
que me hace llorar
y me convierto
en nueva fuente
al saber amar.

 

El Secreto

Selló su destino y le contó el secreto. Se volvió hacia la pared y se quedó observando la nada, en su mente quedó sólo el vacío de pensamientos muertos y ansias dormidas.

El nuevo poseedor del secreto no pudo hacer nada por unos largos 10 minutos, luego se volvió y cerró la puerta tras de sí y quedó mirando hacia un horizonte poblado de nubes borrascosas.

Escuchó una risa y lo olvidó todo, no era posible para su conciencia el procesar una verdad paradigmática, que remecía, cual cataclismo, todas sus creencias. ¿Quién estaba riendo? Buscó alrededor suyo hasta que vio el origen de las risas: una pequeña niña que observaba gozosa una ardilla juguetona que miraba golosa el alfajor que la chica tenía entre sus diminutas manos.

¿Tenía sentido que alguien riera cuando el terror rondara tan cerca? ¿Cómo es posible que alguien pueda reír cuando el mundo se derrumba a su alrededor? No, sólo se derrumbaba para él, no para ella. Para él todo se iba oscureciendo, mientras para ella todo se llenaba de alegría.

La lluvia estaba cayendo en finísimas gotas, de forma tan sutil que apenas parecía mojar las hojas de otoño. Miró hacia el sendero, ése que por un lado llevaba a unas mazmorras, por otro llevaba a una pradera plagada de serpientes, y por allá llevaba hacia el restaurante, que ridículamente solo, se presentaba ante él convidándolo a tomarse una merienda. Su elección fue sencilla y obvia: el restaurante. Loco es el que no come antes de emprender una aventura, y siendo previsor supuso que había que prepararse para un recorrido que estaría lleno de problemas, el hambre debería ser uno de ellos, por lo que mejor comer que perecer.

Caminó 2 pasos y se volvió. No estaba la niña, ni la ardilla...espera un momento, tampoco había casa, ni ese hombre que le reveló el secreto. Bueno, era de suponer que la realidad comenzara a cambiar luego de tal revelación y no le sorprendería, la verdad, que hasta el sendero desapareciera y él cayera a un abismo insondable de iniquidad.

Tuvo miedo, o por lo menos eso creyó al sentir como se le erizaban los cabellos de la nuca y cómo se le paralizaban las piernas, pero sabía que era más que eso. Ni siquiera el terror de la muerte inminente podía ser un punto de apoyo para su comprensión del asunto que se estaba desarrollando alrededor suyo. Ahora era el centro de un nuevo universo, y todo giraba como si él tuviera la masa de mil hoyos negros de materia oscura.

Materia oscura. Ahora se daba cuenta el porqué los científicos no daban con ella. Era tan obvio, tan alcance de la mano, sólo le bastó el empujón del secreto para que todo engranara y tuviera sentido. (continuará…)

Mis Diarios de Vida

 

Comencé a escribir mis diarios de vida en el año 1978, cuando quise escribir una novela de ciencia ficción, en la que era raptado por una nave espacial y regresaba a mi tierra 10 años después. Siempre me fascinó la posibilidad de convivir con seres de una civilización diferente al nuestro. Actualmente miro mi mundo y veo tantas diferencias entre culturas que me basta observarlas para realizar ese paralelo que imaginaba cuando niño.

Cuando comencé mis diarios puse expresamente que era para el futuro Naisui, que podría sacar conclusiones útiles de mis motivaciones de niño, joven y adulto. A veces todavía juego en mi mente con encontrarme con mi yo futuro. Observo a un anciano que creo semejante a mí y me pregunto si no seré yo volviendo al pasado a ver lo que fui. Sé que cuando sea viejo haré muchos viajes al baúl de mis recuerdos, ya que el presente se me escabullirá por las rendijas quebrantadas de mi memoria, y en ese momento observaré al que fui, en diferentes estadios de mi vida.

Escribí 7 diarios, y de ellos sólo me queda un extracto perdido en la bodega. ‘Quemé mis barcas’, porque no quise quedarme en el pasado. Cuando aprendes algo, ya no te sirven los textos de estudio. Cuando bebes una verdad no debes quedarte con el vaso. Fue así como los cientos de páginas escritas pasaron a ser un patrimonio interno.