jueves, julio 21, 2016

DEUS ABSCONDITUS


Me topé con un libro que tenía este título. Lo compré y lo recorrí rápidamente buscando algunas de tus pistas para encontrarte. No era así (creo), sólo profunda filosofía heideggeriana de búsqueda de dios.

¿Es cierto que eres un Dios escondido? Yo, por cierto, lo creo. Eres como un papito bromista, que se oculta a sus hijos, para que estos salgan a buscarle, como un “Tugar, tugar, salir a buscar“.

De hecho, hace varios años atrás realicé un dibujo borrador que tenía el título de Dios Escondido . Era una talla en un gran bloque rectangular de piedra, con una fisura angosta que cruzaba el bloque entre dos de sus caras coincidentes. A través de ella se podía observar (por ambos lados) una ruta laberíntica que daba a entender que había caminos ocultos a la visión del observador.

Si bien es cierto que no es posible pensarte , puesto que escapas a toda magnitud de raciocinio, pienso que Jesús dice lo cierto al proclamar: "Quien me ve a mí, ve al Padre". Quien se encuentra en sintonía contigo te conoce y puede deducir tus pensamientos e intenciones.

Nuestro ojo no puede posarse en tu verdadera figura, porque eres impenetrable a nuestro entendimiento. El querer saberlo todo de ti es querer cerrar el círculo y eso no lo permite nuestra imperfección, porque sería como ponerte un nombre, clasificarte y tenerte. Por eso Conocer tiene una significación de Tener en la Biblia. Pero también es un conocimiento que tiene que ver con el Amor, de ese amor que no deja de sorprender, cuya mirada nunca nos agota, pues siempre se descubre algo nuevo, algo maravilloso que nos lleva al éxtasis.

Por eso, pienso, que mientras descorres un velo que nos muestra quién eres, me da la sensación que más allá va a existir, siempre, un velo por descorrer (y que sólo tú descorres).

Me alegra especialmente que el último velo que descorriste nos dejó la imagen y el mensaje del inmenso amor por nosotros.